La noche del 14 de noviembre, el presidente argentino Alberto Fernández celebró con euforia una derrota. En las elecciones legislativas de ese día la coalición
Mauricio Macri tiene razones para celebrar: los argentinos acaban de respaldar de forma contundente su agenda de reformas. Para capitalizar este triunfo, Macri deberá escoger cuidadosamente sus batallas, resolver inconsistencias del programa económico, y mostrar resultados concretos para mantener la confianza de los inversores y de los ciudadanos