Incluso si existen condenas y mensajes privados (sobre abusos y ataques al Estado de Derecho), sacarse una foto sin ningún comentario al respecto socava la credibilidad de Estados Unidos y sus esfuerzos por proteger el espacio cívico salvadoreño. El silencio sobre estos temas en el encuentro entre el Secretario Blinken y la canciller salvadoreña es ensordecedor. Bukele (…) intenta dar vuelta la página como parte de sus esfuerzos de comunicación estratégica y este tipo de reuniones no sólo lo ayuda, sino que sientan un pésimo precedente para los demás autoritarios en la región.