Las protestas han puesto a Cuba en la agenda de Washington otra vez. Pero al mismo tiempo han hecho muy difícil, si no imposible, que la administración Biden levante las medidas punitivas [impuestas por su antecesor]. Si Biden intenta suavizar y flexibilizar hacia un enfoque más humanitario [él] será duramente criticado por los republicanos, por ceder demasiado al régimen.