El conflicto en Nicaragua entró en otra etapa de desborde violento, que abre la posibilidad de dos escenarios, uno de ellos que se desencadene una guerra civil. La forma en que dio lugar la violencia, usando francotiradores con armamento del Ejército, indica que Ortega ya pasó de usar a los paramilitares y policías a recurrir al Ejército. Esto generará mayor resistencia, incluida alguna de tipo armada.