Si hay algo que hemos aprendido sobre la democracia, es que los militares no deben intervenir en la política. En América Latina, los gobiernos militares han socavado las instituciones democráticas, casi siempre han sido brutales y represivos, y generalmente se resisten a dejar el poder. Quizá en Venezuela, donde los militares ayudan a mantener la dictadura y así prolongan la brutal crisis humanitaria del país, no haya otra alternativa para obligar al dictador a que se haga a un lado, pero el riesgo es alto y puede alterar la paz y la seguridad.