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A nueve meses de la crisis política nicaragüense, el país inaugura un año difícil y con un Gobierno con las puertas cerradas para todo lo que no sea la represión.
Hay al menos seis factores que incidirán en el desenlace. Su combinación, evolución e interacción de los actores claves, determinarán los escenarios del nivel de deterioro o un cambio político positivo para el país.
Nicaragua necesita de una fuerte dosis de incentivos para prevenir una debacle que provoque un retroceso irrecuperable. No les conviene a los nicaragüenses, al círculo político de Daniel Ortega, al gran capital, ni a la comunidad internacional que el país quede en las ruinas.
- La creencia de Ortega de gobernar con la doctrina Maduro
- Una oposición imperfecta pero unida
- La economía del “gallo pinto”
- El espectro de confrontaciones armadas y conflictos esporádicos
- “Sálvese quien pueda”
- Una comunidad internacional más activa y crítica sobre la alteración del orden constitucional
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