Un estudio reciente indica que es posible desarrollar un sistema educacional de calidad mundial en contextos descentralizados, que todos los sistemas de esa naturaleza se apoyan significativamente en el nivel local y que su éxito depende de la capacidad de ciertos procesos claves –entre los que destaca el monitoreo y la evaluación– para alinear los objetivos y recursos de todos los actores involucrados hacia un proceso educativo de calidad.